Un informe para redefinir el futuro del sector: tendencias, retos y modelos para acelerar la transición
El sector energético vive una transformación sin precedentes, marcada por la transición hacia un modelo más descarbonizado, digital y distribuido. En este contexto, innovar implica mucho más que lanzar pilotos: exige anticipar cambios regulatorios, tomar decisiones estratégicas en entornos inciertos y construir capacidades capaces de escalar tecnologías emergentes. Las empresas deben equilibrar autonomía y alineación con el negocio, profesionalizar sus modelos de escalado y desarrollar una cultura que favorezca el riesgo controlado, la agilidad y la experimentación.
Los líderes del sector coinciden en que el mayor desafío es conectar la innovación con el negocio sin frenar su velocidad, creatividad ni impacto. Esta visión se refuerza por tendencias claras: un rol más estratégico de la innovación, nuevas estructuras híbridas que combinan agilidad y gobernanza, métricas centradas en impacto real y una creciente apertura al ecosistema mediante venture clienting, alianzas y CVC. Además, la inversión global se vuelve más selectiva y madura, concentrándose en tecnologías limpias, digitales y listas para escalar, especialmente en IA, eficiencia operativa, almacenamiento, hidrógeno y soluciones de descarbonización.
Según el análisis de NTT DATA, el futuro del sector dependerá de modelos de innovación sólidos, con una arquitectura bien diseñada, liderazgo claro y una conexión profunda con la estrategia corporativa. Solo las organizaciones capaces de integrar tecnología, ecosistema y cultura innovadora podrán anticipar tendencias, escalar nuevas soluciones y liderar la transición hacia un sistema energético más flexible, eficiente y resiliente.
El informe ofrece una visión completa de cómo evolucionan la madurez organizativa, los modelos operativos y las inversiones para afrontar esta nueva etapa del sector.