De tester a estratega: la transformación del rol de QA | NTT DATA

ma., 03 febrero 2026

De tester a estratega: la transformación del rol de QA

Durante muchos años, el rol de QA fue percibido principalmente como la persona que valida que una función esté correcta al final del ciclo de desarrollo, es decir, como el último filtro antes de salir a producción, cuyo objetivo era garantizar que el software cumpliera con los requisitos definidos. Un rol visto más como un paso obligatorio del proceso que como una figura estratégica; un perfil reactivo y técnico, que incluso llegaba a considerarse prescindible en muchos casos. 

Hoy en día esta visión queda obsoleta o desactualizada, ya que resulta insuficiente frente a los retos actuales de las organizaciones. Puesto que en un entorno donde la evolución de la tecnología soporta procesos críticos del negocio, la calidad se ha convertido en un factor clave y relevante para la continuidad operativa de las compañías, la gestión de los riesgos y como resultado en la confianza de los mismos. 

En este contexto, el rol del analista de calidad y pruebas ha evolucionado significativamente, pasando de una función predominantemente técnica a un rol estratégico dentro de los procesos de desarrollo de software. 

De la validación técnica al criterio estratégico 

La evolución del rol de QA no ha sido impulsada únicamente por nuevas herramientas, por la automatización o, recientemente, por la IA. El verdadero cambio ha sido conceptual. 

El QA actual no se limita a ejecutar pruebas ni a validar que las funcionalidades cumplan con los requisitos. Ahora participa activamente en la comprensión del negocio y en la evaluación de escenarios de riesgo. Desde etapas tempranas del ciclo de vida del software, aporta una visión estratégica orientada a responder preguntas como:

  • ¿Cuáles son los procesos críticos para el negocio?
  • ¿Qué escenarios representan mayor riesgo operativo y/o reputacional?
  • ¿Qué decisiones técnicas pueden comprometer la estabilidad futura del sistema y sus integraciones?
  • ¿Qué riesgos está dispuesta a asumir la organización? ¿Cuánto cuestan esos riesgos? 

Al abordar estas preguntas, el analista de calidad deja de ser un actor reactivo y se convierte en un habilitador de decisiones informadas. Pasa de validar funcionalidades a proteger la continuidad operativa. Su valor ya no está solo en encontrar defectos, sino en anticipar escenarios que pueden comprometer la continuidad del negocio.

Por ello, es fundamental la participación del QA desde el análisis y refinamiento de las HU, el levantamiento de requerimientos y las reuniones de contextualización. 

QA como parte integral de la gestión del riesgo 

Uno de los mayores aportes de un analista de calidad estratégico es su capacidad para gestionar el riesgo de manera estructurada y oportuna. Un defecto técnico no es un evento aislado; es un potencial detonante de impactos que pueden afectar la operación, los ingresos y la experiencia del cliente. 

Desde esta perspectiva, QA actúa como puente entre los equipos técnicos y el negocio, traduciendo hallazgos en información relevante para la toma de decisiones. Este enfoque permite priorizar con mayor precisión y alinear los esfuerzos de aseguramiento con los objetivos estratégicos del producto y de la organización.

Un rol que requiere madurez organizacional

La evolución del rol de QA también implica un cambio cultural. Las compañías deben integrar la calidad en conversaciones estratégicas, lo que exige apertura, colaboración y una visión compartida de que la calidad es una responsabilidad transversal. 

Este enfoque genera conversaciones retadoras, pero es allí donde se crea valor. Las organizaciones maduras entienden que la calidad no se limita a cumplir estándares técnicos, sino que contribuye directamente a la sostenibilidad del negocio.

QA como articulador entre tecnología y negocio

En escenarios de transformación digital, QA ocupa una posición privilegiada para conectar tecnología y negocio. Su conocimiento técnico, combinado con una comprensión profunda del impacto organizacional, le permite actuar como un articulador que garantiza coherencia entre las decisiones técnicas y los objetivos estratégicos. 

En NTT DATA, esta visión se refleja en la manera en que los equipos de calidad acompañan a los clientes a lo largo de todo el ciclo de vida de las soluciones, promoviendo prácticas que fortalecen la confianza, la resiliencia y la eficiencia operativa.

El futuro del rol de QA

El futuro del analista de calidad estará marcado por el uso de analítica, IA y modelos ágiles y de entrega continua. Sin embargo, más allá de las herramientas, el valor diferencial estará enmarcado en su propio desarrollo personal para aprender de nuevas tecnologías y evolucionar su perfil, así como su capacidad de análisis, criterio y la visión estratégica.

El QA del futuro será capaz de anticiparse a los riesgos, optimizar decisiones y asegurar que la innovación tecnológica se traduzca en valor real para el negocio. Además, deberá aprender a usar la IA no con temor, sino con la convicción de que quien no la adopte quedará obsoleto frente a quienes sí lo hagan. 

El futuro del rol está en: 

  • Uso de IA para hacer análisis predictivo de defectos 
  • Tener en cuenta la observabilidad y validaciones en producción 
  • Generar decisiones basadas en data y en comportamiento real del usuario 
  • Realizar acompañamiento estratégico 
  • Toma de decisiones basada en riesgo 
  • Un QA que entiende lenguaje de negocio, no solo frameworks y metolodogía 
  • Un QA capaz de decir “no” con argumentos sólidos 
  • Un rol más visible, menos cómodo – más cuestionador
  • Es el que incomoda porque hace las preguntas que otros evitan 
  • El QA debe aprender de IA – como usarla para ser más competitivo y eficiente. “Se vale y da mucho valor cuestionar las respuestas de la IA” 

Conclusión

La evolución del rol de calidad refleja la evolución misma de la tecnología dentro de las organizaciones. Pasar de tester a estratega no es un cambio de título, sino una transformación profunda en la forma de aportar valor. 

En un entorno cada vez más digital, la calidad se consolida como un pilar estratégico, y el rol de QA se posiciona como un habilitador clave para construir soluciones confiables, sostenibles y alineadas con los objetivos del negocio. 

“Menos foco en ejecutar y/o reportar BUGs, más foco en pensar, anticipar, proteger y utilizar la IA como acelerador o complementador